La crisis que nos está por golpear

Que los especuladores lo lograron, es muy cierto. Eso de jugar con mercados a futuro y a mediano plazo siempre ha sido el fin de los llamados “codiciosos”. Aquellos que sólo les importa lo suyo, es decir hacen de aquel dicho campestre de que “primero yo, segundo yo, tercero yo y si sobra es para mí” una verdad del porte de una catedral. Por eso si buscamos las causas del verdadero conflicto económico que estamos viviendo está simplemente en la naturaleza humana.

Albert Einstein dijo una vez otra gran verdad “lo único infinito, además del Universo era la estupidez humana”, lo que calza perfectamente con esto que nos está pasando. Estamos sumidos en una crisis por la codicia y estupidez humana, más allá de todo entendimiento normal y ahora no sabemos donde terminará.

Por eso que el Congreso de los Estados Unidos haya rechazado hace algunos minutos el megarescate de 700 mil millones de dólares causó en todo el mundo la caída de todas las bolsas. Incluso la de Sao Paulo la cerraron para que no siguiera bajando.

Una vez conversando con el líder del PSOE y ex presidente de España, Felipe González, en el vecino puerto de Arica, me decía que en materia económica si Estados Unidos se resfriaba, en Europa era pulmonía y en Latino América estábamos al borde de la muerte. Esto por la globalización de las economías mundiales y porque en el fondo el neoliberalismo se apropió de cada rincón de la tierra.

Por eso creo que la crisis viene fuerte y si las autoridades de gobierno dicen que estamos mejor preparados para resistir el embate que nuestros vecinos es una simple falacia, porque en materia económica Latinoamérica es tomada como una unidad, dejando obviamente a Brasil fuera por ser el gigante de la región con cifras muy superiores a las nuestras.

¿Qué es lo que viene ahora? Una fuerte crisis donde los llamados “commodities” perderán su valor y un freno en el desarrollo de algunas naciones, entre ellos la China, que es la economía más emergente del mundo actualmente. Ese freno trabará nuestro comercio y porque nunca hicimos caso a los expertos que decían que debíamos cambiarnos a “Euros” nuestro destino seguirá atornillado a los vaivenes de los Estados Unidos para nuestro bien o mal. Se aproximan grandes pérdidas. Para muestra un botón: hoy la libra de cobre bajó de los tres dólares, algo que nadie había sospechado hace algunos días.

Si los economistas tienen un santo, es necesario que comencemos a rezar desde ahora. Nada se pierde en el intento.

 

 

Por Freddy Torres Oviedo.

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